info@lorena-fernandez.com


©2009 Lorena Fernández

Texto para la muestra Cover de Ana Paula Méndez, octubre de 2014.

El re-encantamiento del mundo

El cover como necesidad: te gusta tanto, te dibuja tan bien, que lo escribís en tu remera: “cocinamos piedras en una mano”. Y salís a caminar cuando empieza la primavera, la remera y arriba una camperita que es sólo un color.

El cover como traducción: el cuerpo, mílimetro a milímetro, se traduce en simultáneo, rubor. Todo es resultado de una operación incesante, la de la traducción. Así, “caballo de hule” produce en vos una tensión que, en la extranjería del papel, trae abrojados erizos pinos lobos ojos y fulgor. Dejás que se extienda, como un animal más, la mancha… confiar en la aproximación, no por su literalidad, sino por su belleza.

El cover como materialidad: lo primero que se versiona es la materialidad del mundo, de cristal o de agua, de pigmento o de canción. En un sistema de reenvíos, la concentración de la mano aumenta como una lupa la concentración del afecto. ¿Qué son sino esas finísimas pestañas? ¿Y esa piel de pinos? Hay que estar embarazada de afecto para soltar así el punto de una constelación.

El cover como transformación: otra posibilidad de lo que sos, una máscara sensible de cresta punk, lagrimitas de piedra volcánica, insospechada hermosura. Ahora vos tampoco podés esconderte más en ningún lado. Pobrecita.

El cover como apropiación: al final todo tiene que ver con encontrar la propia voz, tu tono sostendrá sobre la nieve y el mantel un bosque en fuga, un camino manchado y a la nena eterna de la caperuza roja. Seguramente agregarás por voladura la inmensidad. Seguramente al oso lo vas a invitar a bailar.

El cover como patrón: desglosar los elementos que componen el lenguaje, separarlos, darles un poco de aire para comprobar que se extrañan y se llaman. La distancia sólo existe una vez establecida la relación. Estrella pasto sandía / pino ramita ananá flor / broche medias limón / barquito y sol. ¿Es una flor o un paraguas con calor?

El cover como poética: si el procedimiento estético del siglo XX fue el montaje, el cover puede ser su equivalente para el siglo XXI. Un tiempo de versiones amigas, que agregan capas de emoción a las experiencias, volviéndolas comunes a todos. Tal vez de esto se trate el re-encantamiento del mundo.