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©2009 Lorena Fernández

Texto para la muestra Templanzade Sofía Noble, junio de 2014.

Oración para A.A.

Andrógino alado, suelto, luminoso, grácil.
Te pido temple en la tormenta
y en la fiesta en el departamento.
Te pido temple para no derramar
ni una gota, ni una lágrima.
Te pido temple para perforar
la apariencia de las cosas
-como las babosas el centro de las hojas-.
Te pido temple para ver
el paisaje en los restos de la noche.
Te pido temple para atravesar
la naúsea sin perder las hebillas.
Te pido temple para mantener
el equilibrio sobre el cordón de la vereda.
Te pido temple a la mañana siguiente
cuando todos sufren de amnesia.
Te pido temple para entrar caliente y salir fría
pero nunca jamás tibia.
Te pido temple para transformar
el destino documental
en ciencia ficción.
Te pido temple para probar
lo que los otros no pueden nombrar.
Te pido temple para enfrentar el baño viciado
y a la gente sin delicadeza ni pasión.
Te pido temple para decir mi hechizo,
ventrílocua, dichosa.

Te pido temple para ser mi propia heroína.

Yo te prometo esperar al sol en la lluvia.
Yo te prometo no ocultar el olor de mis manos.
Yo te prometo mi mirada mansa pero sostenida.
Yo te prometo cada color del moretón.
Yo te prometo destilar, refinar, extraer
de la intoxicación todo su don.

¡Oh, andrógino alado!
No me dejes destemplada y sola,
en minifalda y musculosa, en la puerta del boliche.
Te pido temple para estar entera a la salida de todas las cosas,
las cuadras que sean necesarias hasta reorganizarme y ser otra.

Ante el ladrón,
dame temple.
Ante el violento,
dame temple.
Ante el desubicado,
dame temple.
Ante el inoperante,
dame temple.
Ante el egoísta,
dame temple.

Yo te prometo arco iris dobles
en gotas perfectas que reflejan mil peces.
Yo te prometo el último color de las mejillas
adentro de la capucha de un buzo.
Yo te prometo luz.
Y filo.
Y cigarrillos.
Y un movimiento ajustado de la capa
ante la embestida del toro
-el sol picando en mi traje de luces-.

Te pido temple, andrógino alado,
no para ser buena
sino para ser cierta.

Te pido también que no salgas dado vuelta.
O el temple necesario para manejar
el paso a mi propio riesgo.

Yo te pido y vos, si podés, dame.